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Por: Norman Geisler

Este artículo forma parte de la serie: Respuestas a las sectas

TERGIVERSACIÓN:

En Éxodo 13.19 “Moisés tomó también consigo los huesos de José [al salir de Egipto], el cual había hecho jurar a los hijos de Israel” (véase Gn 50.25). Los eruditos católicos usan este versículo para apoyar su dogma de que “es lícito y provechoso venerar las reliquias de los santos” (Ott, 1960, p. 319).

El Concilio de Trento declaró: “También los santos cuerpos de los santos mártires y de los demás que moran con Cristo… han de ser honrados por los fieles” (Denzinger, 1957, no. 985). Ott dice que “la razón de la veneración de las reliquias está en esto: que los cuerpos de los santos eran miembros vivientes de Cristo y Templos del Espíritu Santo; que volverán a ser despertados y glorificados y que por medio de ellos. Dios concede muchos beneficios en la humanidad” (ibid).

CORRECIÓN DE LA TERGIVERSACIÓN:

El dogma católico de venerar reliquias e imágenes no tiene fundamento en este pasaje bíblico ni en ningún otro.

El pasaje de Éxodo expone claramente el motivo de sacar los huesos de José de Egipto, y no fue para venerarlos. Leemos: “Moisés tomó también consigo los huesos de José, el cual había hecho jurar a los hijos de Israel, diciéndoles: «Dios ciertamente os visitará, y entonces os llevaréis mis huesos de aquí con vosotros» (Ex 13.19).

Aun la renombrada autoridad católica Ludwig Ott reconoce que “las Sagradas Escrituras no mencionan la veneración de reliquias” (ibid). Y los denominados “precedente” en las Escrituras no prueban el argumento católico. Los huesos de José no fueron venerados; simplemente fueron conservados (Ex 13.19). Por consiguiente, usar este versículo como prueba bíblica para la veneración de reliquias es arrancar el versículo de su contexto.

Es más, Dios condenó la veneración de objetos sagrados. Cuando la serpiente de bronce, que Dios había destinado a la salvación de los israelitas en el desierto, llegó posteriormente a ser venerada, eso fue considerado idolatría (2 R 18.4).

Dios ordenó claramente a su pueblo que no hiciera imágenes y que no se inclinara ante ellas en un acto de devoción religiosa (Ex 20.4, 5): “No te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni las honrará” (Ex 20.4, 5, cursivas añadidas).

*El Dr. Norman Geisler es autor o coautor de unos cincuenta libros y centenares de artículos. Él ha enseñado en la universidad y a nivel de graduados por cuarenta y tres años. Ha dado conferencias y presentado debates en cincuenta estados y en veinticinco países de seis continentes. El tiene un doctorado en filosofía de la Universidad de Loyola y ahora sirve como Presidente del Southern Evangelical Seminary (Seminario Evangélico del Sur). Su esposa, Barbara Jean es graduada del Fort Wayne Bible College. Ellos tienen seis niños y diez nietos.

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