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Por: John MacArthur.

Mientras continuemos con nuestro estudio de la enseñanza del Antiguo Testamento sobre la dádiva, verá que las normas mosaicas eran las mismas que las de la época premosaica. Ciertos pasajes explican los detalles de la dádiva necesaria y otros citan ejemplos de dádiva voluntaria.

Los diezmos necesarios:

Números 18:25-30 (cp. Lv. 27:30) explica cómo los levitas debían usar su diezmo, la dádiva necesaria de los israelitas:

Y habló Jehová a Moisés, diciendo: Así hablarás a los levitas, y les dirás: Cuando toméis de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos por vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos en ofrenda mecida a Jehová el diezmo de los diezmos. Y se os contará vuestra ofrenda como grano de la era, y como producto del lagar. Así ofreceréis también vosotros ofrenda a Jehová de todos vuestros diezmos que recibáis de los hijos de Israel; y daréis de ellos la ofrenda de Jehová al sacerdote Aarón. De todos vuestros dones ofreceréis toda ofrenda a Jehová; de todo lo mejor de ellos ofreceréis la porción que ha de ser consagrada. Y les dirás: Cuando ofreciereis lo mejor de ellos, será contado a los levitas como producto de la era, y como producto del lagar.

Dios escogió a los levitas para ser sacerdotes, para operar en el templo y para dirigir la teocracia de Israel, la nación dirigida por Dios. El diezmo era el impuesto del 10 por ciento usado para suplir las necesidades de los levitas, porque no tenían con qué ganarse la vida ni recibieron territorios cuan do Moisés dividió la tierra entre las doce tribus. En esencia, los israelitas daban un diezmo cada año para sustentar a aquellos que dirigían su gobierno.

El primer diezmo era un décimo obligatorio de los animales y productos agrícolas de las personas. Si ellos no daban este diezmo, los judíos estaban robándole a Dios porque le pertenecía a Él (Mal. 3:8). Deuteronomio 12:10-11, 17-18 hace referencia a un segundo diezmo anual que los israelitas tenían que pagar:

Mas pasaréis el Jordán, y habitaréis en la tierra que Jehová vuestro Dios os hace heredar; y él os dará reposo de todos vuestros enemigos alrededor, y habitaréis seguros. Y al lugar que Jehová vuestro Dios escogiere para poner en él su nombre, allí llevaréis todas las cosas que yo os mando: vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, las ofrendas elevadas de vuestras manos, y todo lo escogido de los votos que hubiereis prometido a Jehová… Ni comerás en tus poblaciones el diezmo de tu grano, de tu vino o de tu aceite, ni las primicias de tus vacas, ni de tus ovejas, ni los votos que prometieres, ni las ofrendas voluntarias, ni las ofrendas elevadas de tus manos; sino que delante de Jehová tu Dios las comerás, en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita que habita en tus poblaciones; te alegrarás delante de Jehová tu Dios de toda la obra de tus manos.

Dios le ordenó a los israelitas llevar todas las ofrendas, sacrificios y contribuciones a Jerusalén, la ciudad que establecería para que morara su nombre. Él estaba ordenando el apoyo para todos los festivales religiosos nacionales. Las celebraciones y festividades ceremoniosas como la Pascua. El segundo diezmo fue por el bien de la adoración religiosa nacional de los judíos y también promovió la fraternidad unidad nacionales.

Deuteronomio 14:28-29 hace referencia a un tercer diezmo: «Al fin de cada tres años sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año y lo guardarás en tus ciudades… el extranjero, el huérfano y la viuda que hubiere en tus poblaciones y comerán y serán saciados; para que Jehová tu Dios te bendiga en toda obra que tus manos hicieren«. Eso promedia una cifra de tres y un tercio por ciento adicionales por año de dádiva necesaria. El tercer diezmo se conocía como el diezmo del bienestar, o el diezmo de los pobres y se usaba para ayudar al extranjero, al huérfano y las viudas.

Los primeros tres diezmos mencionados durante la época de Moisés no eran más que impuestos y no se deben confundir con la dádiva voluntaria (o «el diezmo») al Señor. Esos diezmos llegaban a ser una tributación obligatoria que se usaba para financiar el gobierno humano instituido divinamente de Israel.

Sin embargo, esa base imponible esencial de 23 por ciento no era la dádiva necesaria total para el pueblo bajo la ley por mosaica. Tenían algunos requisitos adicionales, al igual que nosotros tenemos impuestos sobre la gasolina, impuestos sobre las ventas, impuestos sobre las ganancias de capital, impuestos sobre el valor añadido. Los judíos tenían un impuesto sobre la participación en las utilidades, que se explica en detalles en Levítico 19:9-10: «Cuando siegues la mies de tu tierra, no segarás hasta el último rincón de ella, ni espigarás tu tierra segada. Y no rebuscarás tu viña, ni recogerás el fruto caído de tu viña; para el pobre y para el extranjero lo dejarás. Yo Jehová vuestro Dios».

Cuando las personas segaban sus cosechas, no debían segar hasta las esquinas de sus campos y no debían recoger el fruto que caía al suelo mientras recogían uvas. Eso era para que los pobres pudieran atravesar los campos y las vides y servirse de la abundancia de la cosecha. (Eso es lo que Rut estaba haciendo en los campos en el libro de Rut.) Tales requisitos en efecto constituían un plan de participación en las utilidades para suplir algunas de las necesidades de los pobres.

Además del impuesto sobre la participación en las utilidades estaba el requisito del reposo de la tierra cada siete años (Ex. 23:10-11). Cada séptimo año el pueblo tenía que perder las ganancias normales de todo un año de modo que el suelo pudiera rejuvenecerse. Después estaba el tercio anual de un impuesto para el shekel del templo. Se usaba para financiar y mantener el templo.

Así que los judíos se les exigía que proporcionaran un diezmo de los levitas, un diezmo para los festivales, un diezmo para los pobres (el bienestar), un impuesto sobre la participación en las utilidades, el reposo cada siete años de la tierra y el impuesto para el templo. Todo eso suma más del 25 por ciento en impuesto anual sobre la renta para el gobierno teocrático de Israel. Era mucho más que el 10 por ciento que muchos creyentes erróneamente citan para reforzar su argumento para el diezmo necesario en la actualidad.

Continuará …

Tomado del libro ¿A quién pertenece el dinero? Del pastor John MacArthur, pág. 115 – 116, editorial Portavoz.

LEE: ¿Es bíblico el diezmo?  (Parte I) – John MacArthur

LEE: ¿Es bíblico el diezmo?  (Parte II) – John MacArthur

LEE: ¿Es bíblico el diezmo?  (Parte III) – John MacArthur

LEE: ¿Es bíblico el diezmo?  (Parte V) – John MacArthur

3 comentarios en «¿Es bíblico el diezmo?:  La dádiva durante la época de la ley (Parte IV) – John MacArthur»

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