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Por: Charles Stanley.

Por tanto, el SEÑOR desea tener piedad de ustedes, y por eso se levantará para tener compasión de ustedes… ¡Cuán bienaventurados son todos los que en El esperan! ISAÍAS 30.18, NBLH

¿Lo consume el deseo de hacer algo? ¿Está tratando de ganarse la gracia de Dios o de convencerlo de que lo bendiga con algún deseo de su corazón? Si se descubre pensando: Padre, ¿qué quieres de mí? ¡Simplemente no sé qué hacer!, con toda probabilidad esté tratando de merecerse sus buenas dádivas en lugar de simplemente confiar en Dios para que se las ofrezca  generosamente.

Deje de luchar con Dios. Mientras más luche, más muestra que está apoyándose en su propia fuerza y no en la de él. Esto brota de una falta de fe y Dios no bendice eso (Isaías 30.15). Cuando él lo dirija a que dé un paso o se arrepienta del pecado, obedézcalo de inmediato. Deje de tratar de ganarse su amor y las buenas dádivas que él ha planeado para usted.

El Padre quiere bendecirlo incluso más de lo que usted quiere ser bendecido. Así que deje de esforzarse y ponga su corazón en Él. Con certeza Él le guiará a vivir y disfrutar de lo mejor.

Padre, gracias por ser clemente conmigo. He dedicado
mi corazón a confiar en ti. Amén.

En su presencia… confíe en Él.

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