No olvides compartir con tus amigos ....

Por: John Piper

La pregunta de hoy viene de una oyente del podcast llamada Lynette.

“Hola, pastor John. Una y otra vez en la Biblia, Dios nos dice que descansemos en Él. Cuando estoy atravesando situaciones difíciles de varios tipos, e incluso en buenos tiempos, no sé qué significa exactamente descansar en Jesús. Soy una persona ansiosa por naturaleza, así que necesito aprender.” Pastor John, ¿Qué le diría usted a Lynette?

Concediendo descanso

JP Quizá lo mejor que podemos hacer aquí es dejar que la preciosa Palabra de Dios hable acerca del descanso a Lynette y a todos nosotros. Permítanme decir los primeros preciosos versos que vienen a mi mente cuando escucho esa pregunta.

Este es Jesús hablando y Él dice, “Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y HALLAREIS DESCANSO PARA VUESTRAS ALMAS. Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera.” (Mateo 11:28-30).
¡Esas son palabras maravillosas del Señor del universo!

Así que lo primero que vemos que es muy obvio es que Él realmente quiere que Lynette, y tú y yo, descansemos.
Él quiere que disfrutemos de tener un alma que descansa. Él no estaría diciendo esto si no fuera su deseo para nuestras almas.
Él quiere que sus seguidores tengan una profunda y dulce alma que descansa por completo, no ansiosa.

Descanso activo

Lo segundo que es obvio aquí es que el descanso no es inactivo. Es una manera de vivir activamente, de hacer vida, de servir—todo con un alma que se profundiza en el descanso y, pienso que, también un dulce descanso para nuestro cuerpo cuando el día termina.

La razón por la cual digo eso es por lo que Él dijo: “Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mi”. Un yugo es un instrumento de labor. Cuando tienes un yugo puesto, estas arando o tirando de un carro o algo parecido.

Él deja claro que su yugo es su enseñanza. Los judíos pensaban en la ley como un yugo. Jesús dijo, “No, yo tengo un yugo para ti, es mi enseñanza. Toma mi yugo sobre ti, y aprende de mí”. Es como en Jeremías 6:16: “Paraos  en los caminos y mirad, y preguntad por los senderos antiguos cual es el buen camino, y andad por él; y hallareis descanso para vuestras almas.
Es descansar mientras caminamos. No descansar de estar caminando, sino que descansar caminando.

Él vino a servir

Pero, ¿Qué impide que el yugo, este descanso, sea pesado y pesado? Porque Él dijo, “Mi yugo es fácil y mi carga ligera”. Entonces si es un yugo, y una carga—esas son sus palabras— ¿Cómo pueden ser fácil y ligera? ¿Cuál es la diferencia entre su carga, su yugo, y los Fariseos que ponían cargas legales sobre la gente?

Esto fue lo que dijo Él: “Atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con un dedo quieren moverlas”(Mateo 23:4). Ese es el diagnóstico de Jesús acerca de la diferencia entre su carga y la carga de ellos. Ellos no levantan un dedo para aligerar la carga de la ley en la espalda de las personas. Y Jesús no solo levanto su dedo—Él levantó su cruz. Él levantó su vida completa: “Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Marcos 10:45).

Es maravilloso. Solo para y piensa en ello. El Señor de todo el universo, el Creador de todas las cosas, no vino a ser servido— ¿Qué tan maravilloso puede ser?—sino que a servir y dar su vida como rescate. Esa es la manera en que Él sirvió: Él dio su vida como rescate.

Él dice en este hermoso pasaje, “soy gentil, soy humilde. Y esa es la razón que mi carga es ligera y mi yugo es fácil—porque soy gentil y humilde”. Lo que Él quiso decir fue, “no soy un amo de esclavos. Yo no me coloco sobre ti con un látigo diciendo: [sonido de látigo…]¡juaz! ¡juaz! haz mi palabra ¡juaz!¡juaz!…[sonido de látigo] ¡No!, – él dice: – me pongo justo debajo de ti y te levanto”.

Filipenses 2:8 establece, “Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.

Trabajador decisivo

Aquí está mi pregunta: ¿Cómo hablamos acerca de este yugo fácil donde nuestras almas son intranquilas? Pienso que Pablo diría, “habla acerca de ello como en Filipenses 2:12-13 habla.” “ocúpate de tu propia salvación”—ahí está tu yugo, ¿cierto? Y aquí esta lo opuesto a los Fariseos: “con temor y temblor; porque Dios es quien obra en vosotros tanto el querer como el hacer, para subeneplácito” (Filipenses 2:12-13).

En otras palabras, Jesús ha levantado la carga más pesada de culpa y pecado al morir por nosotros. Él también ha levantado y continúa levantando la carga diariamente de trabajar en nuestra salvación al ser un trabajador decisivo en nuestras vidas. Él lo hace a través del Espíritu, el Espíritu de Cristo, dentro de nosotros.

Un amigo en Jesús

Permítanme cerrar con una historia que pienso que lo captura todo. Es posible que lo haya citado en otro episodio; no puedo recordar. Lo amo tanto. Este es John Paton, el misionero de las Nuevas Hébridas en el Pacífico en el siglo XIX. Ilustra como los yugos de Jesús, la Palabra de Jesús, la promesa de Jesús, una vez que lo pones, te guía a hacer cosas muy locas—tales como ser un misionero entre los caníbales.

Habiendo servido en la isla de Tanna, los nativos habían sido movilizados en contra de ellos. Había cientos de ellos—con mosquetes y cuchillos. Estaban tratando de encontrarlo y comerlo. Necesitaba ir a un bote y escapar rápidamente. Iba con un hombre en el que apenas podía confiar y este dijo, “trepa por ese árbol, y quédate ahí mientras ellos van por debajo. Los guiaré por este camino y luego tú puedes bajar a ese camino cuando ellos se hayan ido”. Él no tenía idea si podría confiar en ese hombre. Trepó al árbol. Y años después esto es lo que él describe:

Las horas que pasé allí, las que viví ahí, como si fuera de ayer. Escuché la descarga frecuente de los mosquetes, y los gritos de los salvajes. Me senté ahí entre las ramas, a salvo como en los brazos de Jesús. Nunca, en todas mis penas, el Señor se acercó más a mí, y habló más tiernamente a mi alma, cuando la luz de la luna parpadeaba entre esas castañas hojas, y el aire de la noche se paseó por mi frente palpitante, mientras derramaba todo mi corazón a Jesús. ¡Solo, sin estar solo! Si es para glorificar a mi Dios, no tendré resentimiento de pasar muchas noches solo en ese árbol, para sentir de nuevo la presencia espiritual de mi Salvador, para disfrutar de Su compañerismo consolador. (Autobiografía, 200)

Luego él cierra mirándonos a los ojos diciendo, “Si así te devuelven a tu propia alma, solo, completamente solo, en la medianoche, en el monte, en el mismo abrazo de la muerte, ¿tienes un amigo que no te fallará entonces?”

Te digo, cuando leí eso por primera vez dije, “Jesús, quiero ese tipo de amistad como ninguna otra cosa”.

cerrando

Esa es nuestra pregunta, ¿tenemos un amigo que no nos fallará en los momentos en los cuales nos sentimos sin descanso y ansiosos? Él está justo ahí, diciendo, “Vengan a mí. Que yo os hare descansar.”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.