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Por: John Piper

¿Cuánta autoridad legítima tiene Satanás sobre este mundo? Es una pregunta muy importante, la cual nos llega hoy de un oyente llamado Aaron de Texas. “¡Hola, Pastor John! En Mateo 4:9 y en Lucas 4:6, ¿a qué tipo de autoridad se refiere Satanás? ¿Está mintiendo cuando dice que él tiene autoridad para dar? ¿O en verdad él tiene autoridad sobre la tierra? Si es así, ¿cuál es, y cómo se relaciona con la soberanía total de Dios sobre todas las cosas?”

Esto es en realidad lo que le dijo Satanás a Jesús en la tentación en el desierto, que es de donde surge la pregunta que se nos hizo: “Otra vez el diablo le llevó a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrándote me adoras”. (Mateo 4:8-9).

Dios consideró que era sabio, como parte de Su maldición sobre el mundo después de la caída, darle a Satanás un gran poder en este mundo.

Y esto es lo que dice en Lucas 4:5-7: “Llevándole a una altura, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo. Y el diablo le dijo: Todo este dominio y su gloria te daré; pues a mí me ha sido entregado, y a quien quiero se lo doy. Por tanto, si te postras delante de mí, todo será tuyo

Mi primera respuesta es que, si Jesús hubiera adorado a Satanás, claro está que Jesús habría abdicado a Su autoridad divina. Él habría dejado de ser Dios. Si Él estuviera adorando al diablo, Él no sería Dios. El diablo sería Dios. Satanás le habría dado todo el mundo y todavía controlaría el mundo pues Jesús no sería Dios. Él sería el lacayo de Satanás. Todo esto, por supuesto, no sucedió y jamás podría suceder. Satanás, como es habitual, era tan tonto como para sugerirlo. Es un idiota. Siempre está diciendo estupideces, medias verdades.

Todo el poder tiene un permiso

Pero presta atención a las palabras de Lucas 4:6. Satanás no es la máxima autoridad en el mundo porque, en Lucas 4:6, él admite lo siguiente: “Todo este dominio y su gloria te daré; pues a mí me ha sido entregado”. ¿Por quién? Por Dios. En Su soberanía, Dios consideró que era sabio, como parte de Su maldición sobre este mundo después de la caída de Adán y Eva, darle a Satanás un gran poder en este mundo.

Pero él no tiene el máximo poder. Nosotros no somos dualistas. No creemos que Dios y Satanás estén disputándose el poder en el universo. Dios es Dios, no Satanás. Satanás no es Dios. Todo el poder de Satanás tiene un permiso. Él no tiene la autonomía para hacer nada que Dios no permita por causa de propósitos infinitamente sabios.

Vemos que a Satanás se le dio permiso para afligir a Job, ¿verdad? Esta es la misma clase de paradigma. El Señor le dijo a Satanás en Job 1:12: “Entonces el Señor dijo a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu poder; pero no extiendas tu mano sobre él. Y Satanás salió de la presencia del Señor”. Todos sus actos de oposición contra Dios y Su pueblo son parte del plan de Dios al darle permiso a Satanás para ejercer un poder tremendo en este mundo.

Real pero derrotado

No obstante, la influencia de Satanás en este mundo es terrible y enorme. Esto es lo que leemos.

Todo el mundo yace bajo el poder del maligno. (1 Juan 5:19)

Todo el poder de Satanás tiene un permiso. Él no tiene autonomía para hacer nada que Dios no permita por causa de propósitos infinitamente sabios.

Y El os dio vida a vosotros, que estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo según la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia. (Efesios 2:1-2)

El dios de este mundo ha cegado el entendimiento de los incrédulos. (2 Corintios 4:4)

Jesús dijo en Su última noche:

No hablaré mucho más con vosotros, porque viene el príncipe de este mundo. (Juan 14:30)

La nota impactante que se encuentra en el Nuevo Testamento es que en la muerte y resurrección de Cristo, el golpe decisivo contra Satanás se ha llevado a cabo. Cuando Satanás viene contra Jesús en Sus últimas horas, Jesús dice: “Ya está aquí el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera”. (Juan 12:31). En Juan 16:11, dice: “El príncipe de este mundo ha sido juzgado”.

Esto es lo que dice en Lucas 22:53. Jesús dice — y me encanta esta frase; Él es tan soberano — “pero esta hora y el poder de las tinieblas son vuestros”. Jesús dice, básicamente: “Ya sabes, te queda una hora. Una sola hora. Yo sé cuándo comienza. Ya sé en qué termina. Esta es tu hora. Es por el permiso soberano que puedes hacer esa obra tan cobarde en Judas y en mí, mañana por la mañana”.

El poder de la cruz

El pasaje más importante sobre la derrota de Satanás en la cruz de Cristo es Colosenses 2:13-15. Dice lo siguiente:

“Y cuando estabais muertos en vuestros delitos y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con El, habiéndonos perdonado todos los delitos, habiendo cancelado el documento de deuda que consistía en decretos contra nosotros y que nos era adverso”.

Esta es una dulce sentencia. Todo el documento de deuda de tu vida del cual te lamentas: cancelado. Y aquí viene el Segundo versículo, que es decisivo: “y lo ha quitado de en medio, clavándolo en la cruz. Y habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de El”.

La única arma condenatoria de Satanás en contra de los elegidos de Dios le ha sido arrebatada de su mano. No hay pecados imperdonables”.

Así que, al morir por tus pecados, al clavar tu documento de deuda en la cruz, Él desarmó a los poderes y autoridades haciendo un espectáculo público de ellos y triunfando sobre ellos en Él. Él los desarmó al clavar nuestro documento de deuda en la cruz, pues el poder de Satanás está en que él es el gran acusador.

Si él no tiene nada en su expediente cuando se pone de pie junto a la barra para acusarnos, ¿qué va a hacer entonces? Él pierde su poder en este tribunal pues nuestro documento de deuda ha sido cancelado. Su única arma condenatoria contra los elegidos de Dios le ha sido arrebatada de su mano. Ya no hay pecados imperdonables. Somos perdonados. Entonces, ¿de qué nos va a condenar? De nada.

Dios es Mayor

Ahora, en cada batalla que tenemos contra el diablo, podemos tener la confianza total de la victoria final. Es por ello que Romanos 8:38-39 dice lo que dice: “Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes [el poder satánico incluido], ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro”. Él ha sido derrotado decisivamente.

Un amigo mío me contó una vez acerca de la ocasión en que él se convirtió en la universidad, junto con otros atletas. Él es el tipo jugador de fútbol, grandote y corpulento. Se convirtió gracias a una mujer anciana — una mujer de contextura pequeña. Ella llevaba Adelante grupos de discipulado en su casa para estos jugadores de fútbol que eran el doble de su estatura. Ella insistía en que, como método de discipulado, cada uno de ellos después de convertirse dijera cien veces por semana: “porque mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4). Pensé: “¡Guau, qué manera tan sabia de comenzar la vida cristiana porque eso es totalmente cierto!”.

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