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Por: John Fox

En el año 1539, otros dos protestantes fueron prendidos por sospecha de herejía: Jerome Russell y Alexander Kennedy, un joven, de unos dieciocho años de edad. Estas dos personas, después de haber estado encerradas en prisión un tiempo, fueron hechas comparecer ante el arzobispo para su interrogatorio.

En el curso del mismo, Russell, que era hombre muy inteligente, razonó eruditamente contra sus acusadores, mientras estos empleaban contra él un lenguaje muy insultante. Terminado el interrogatorio, y considerados ambos como herejes, el arzobispo pronunció la terrible sentencia de muerte, y fueron de inmediato entregados al brazo secular para su ejecución.

Al día siguiente fueron llevados al lugar designado para su suplicio; de camino hacia allí, Russell, al ver que su compañero de sufrimientos parecía mostrar temor en su rostro, se dirigió así a él: «Hermano, no temas mayor es Aquel que está en nosotros que el que está en el mundo. El dolor que hemos de sufrir es breve, y será ligero; pero nuestro gozo y consolación nunca tendrán fin. Por ello, luchemos por entrar en el gozo de nuestro Amo y Salvador, por el mismo camino recto que El tomó antes que nosotros. La muerte no nos puede dañar, porque ya está destruida por El, por Aquel por causa de quien vamos ahora a sufrir.»

Cuando llegaron al lugar fatal, se arrodillaron ambos y oraron por un tiempo; después de ello fueron encadenados a la estaca y se prendió fuego a la leña, encomendando ellos con resignación sus almas a Aquél que se las habla dado, en la plena esperanza de una recompensa eterna en las mansiones celestiales.

~ Extraído del libro «El libro de los mártires por John Fox«

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Un comentario en «Mártires de la fe: La historia de Jerome Russell y Alexander Kennedy»
  1. Todo esto es mucho mas tendra que sufrir la Iglesia de Jesucristo, en la tribulación que se avecina, como esta escrito en 2 tes 2, la bestia querrá sellar a los que la adoran , y los que no serán martirizados, pero no importa, tomemos la promesa de Apoc 14:13, que nuestra esperanza es mas grande que cualquier sufrimiento. Lea Apoc 6 : 11. HaleluYAH.

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