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Por: David Platt

Tengo un amigo, llamémosle Juan, cuyo primer contacto con el concepto del infierno fue durante un episodio de la serie Tom y Jerry cuando era niño. En una escena particularmente vívida, a Tom lo mandan al infierno por algo que le había hecho a Jerry. Lo que estaba pensado como algo cómico aterrorizó a Juan, y más tarde se encontró en la iglesia hablando con un hombre mayor acerca de lo que había visto.

El hombre de la iglesia miró a Juan y le dijo:

—Bueno, tú no quieres ir al infierno, ¿verdad?
—No —respondió.
—Bien —dijo el hombre—, entonces haz esta oración conmigo:

Querido Jesús
Juan se quedó callado. Después de un silencio incómodo, comprendió que se esperaba que
repitiera lo que el hombre decía, de manera que respondió vacilante:—Querido Jesús…
—Sé que soy un pecador, y sé que Jesús murió en la cruz por mis pecados —dijo el hombre.
Juan repitió las palabras.

«Te pido que entres en mi corazón y me liberes de mi pecado», dijo el hombre.
Nuevamente Juan repitió lo que había oído.
«Amén», terminó el hombre.

Luego miró a Juan y dijo: «Hijo, eres salvo de tus pecados, y no tienes que volver a preocuparte por el infierno».

Seguramente lo que ese hombre le dijo a mi amigo ese día en la iglesia no es verdad.

Seguramente eso no es lo que significa responder a la invitación de Jesús a seguirlo. Sin embargo, este relato representa el engaño que se ha extendido como un incendio por todo el campo cristiano contemporáneo.

Solo tienes que aceptar a Jesús en tu corazón.

Sencillamente invita a Cristo a entrar en tu vida.

Repite conmigo esta oración, y serás salvo.

¿No debería inquietarnos el hecho de la que Biblia jamás menciona esa oración? ¿Acaso no debería hacernos reflexionar que en ningún lugar de las Escrituras se inste a alguien a «pedir a Jesús que entre en su corazón» o a «invitar a Cristo a su vida»? No obstante, eso es precisamente lo que muchísimos cristianos profesantes han sido alentados a hacer, mientras se les aseguraba que en tanto dijeran ciertas palabras, recitaran cierta oración, levantaran la mano, marcaran un casillero, firmaran una tarjeta o caminaran por la nave de la iglesia, serían hechos cristianos y su salvación estaría asegurada eternamente.

Eso no es verdad. Con buenas intenciones y sinceros deseos de alcanzar a la mayor cantidad posible de personas para Jesús, hemos minimizado sutil y engañosamente la magnitud de lo que significa seguirlo.

Hemos reemplazado las palabras desafiantes de Cristo por las frases trilladas de la iglesia. Hemos vaciado la savia vital del cristianismo y en su lugar hemos puesto refresco azucarado para que tenga mejor sabor, y las consecuencias son catastróficas. Cientos de miles de hombres y mujeres en este momento piensan que están salvados de sus pecados cuando en realidad no lo están. Miles de personas en todo el mundo se sienten culturalmente cristianas, pero bíblicamente no lo son.

Sobre el autor: David Platt es un pastor estadounidense, es actualmente el pastor principal (pastor-maestro) en «McLean Bible Church», Washington D. C., desde septiembre del 2017. Anteriormente, pastoreaba en «The Church at Brook Hills» en Birmingham, Alabama.

Tomado de “Sígueme” de David Platt pág. 15

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10 comentarios en «¿Es bíblico invitar a Jesús a entrar en tu corazón?»
  1. Y entonces como? Que mal artículo, esto porque no dan una respuesta clara. Pero el hacer la oración de fe; es el inicio para una vida nueva. Es solo el primer paso. Creo que el artículo tiene un mal enfoqué.

      1. Entiendo el punto y creo que nadie cree que por hacer una oración ya es salvo. El punto es que está primera oración es un salto de Fe para iniciar una vida en Cristo. Es decir es un símbolo que representa un inicio de mi relación con Cristo. Como la sena del Señor; todos sabemos que no es ni el cuerpo y la sangre de Cristo. Lo importante es lo que ella simboliza y con la actitud en la que lo tomo.

    1. Pienso exactamente igual, añado que será bueno aclarar o dar por lo menos algunos textos de la escritura para apoyar la verdad que desean transmitir. Creo que la respuesta de Pablo al carcelero en Filipo debió tener una explicación que Lucas no recoge o da por conocida.

  2. Entiendo el punto y creo que nadie cree que por hacer una oración ya es salvo. El punto es que está primera oración es un salto de Fe para iniciar una vida en Cristo. Es decir es un símbolo que representa un inicio de mi relación con Cristo. Como la sena del Señor; todos sabemos que no es ni el cuerpo y la sangre de Cristo. Lo importante es lo que ella simboliza y con la actitud en la que lo tomo.

  3. Es un salto de FE, es una ayuda y en muchos casos, sirvió para el primer contacto con Jesús (en mi caso por ejemplo)
    «Para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones» (Efesios: 3:17a)
    Cómo le dijo Pablo a Timoteo: no prestes atención a a fábulas y genealogías interminables qué más traen disputas que edificación de Dios que es por fe»
    Gracia y Paz para todos

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