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AARÓN Hermano de Moisés; primer sumo sacerdote de Israel. Sus padres, Amram y Jocabed, eran de la tribu de Leví, la tribu de sacerdotes de Israel (Ex. 6:16-26). Su hermana se llamaba María.

Aarón tuvo cuatro hijos con su esposa Elisabet: Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar. Los dos primeros murieron cuando ofrecieron sacrificios con fuego que Dios no había ordenado (Lev. 10:1-2; 16:1-2).

A partir de los hijos que quedaron se desarrollaron dos linajes sacerdotales: de Itamar, pasando por Elí, hasta Abiatar, y de Eleazar hasta Sadoc (1 Sam. 14:3; 22:20; 1 Rey. 2:26-27; 1 Crón. 6:50-53).

Aarón tuvo el gozo de comenzar el sacerdocio formal de Israel, de ser consagrado para el oficio (Ex. 28–29; Lev. 8–9), de llevar las primeras vestimentas sacerdotales y de iniciar el sistema de  sacrificios (Lev. 1–7). También padeció la carga de su oficio cuando sus hijos murieron a causa de la desobediencia (Lev. 10:1-2) y no pudo hacer duelo por ellos (Lev. 10:6-7). También asumió las reglas especiales de conducta, de vestimenta y de purificación ritual (Lev. 21–22).

Aarón no pudo vivir a la altura de esos patrones tan elevados. En consecuencia, tuvo que ofrecer  sacrificios por sus propios pecados (Lev. 16:11). Luego, cumpliendo su oficio purificado y santo, ofrecía sacrificios por los demás. A pesar de su imperfección, Aarón sirvió como símbolo o tipo del sacerdocio perfecto tal como se ve en el Sal. 110:4, donde el rey futuro se describía como el sacerdote eterno. Zacarías 6:11-15 también habla de un sacerdote, Josué, en términos tipológicos. De este modo, el imperfecto Aarón sentó las bases de un oficio cargado de significado simbólico para Israel.

Aun con todas sus fallas, Aarón fue un hombre escogido por Dios. No sabemos qué hizo durante  los 40 años en que Moisés estuvo exiliado de Egipto, aunque sabemos que mantuvo su fe, continuó en contacto con los líderes de Israel y no se olvidó de su hermano (Ex. 4:27-31). Como tenía facilidad para hablar, sirvió con excelencia como vocero de Moisés ante Faraón. En más de una ocasión extendió la vara de Moisés para desencadenar sobre la tierra las plagas enviadas por Dios (Ex. 7:9,19). Cuando estaban en el desierto, Aarón y Hur ayudaron a Moisés a sostener en alto la vara,  símbolo del poder de Dios, a fin de que Israel pudiera prevalecer sobre Amalec (Ex. 17:12).

En el Sinaí, Aarón y sus dos hijos mayores, Nadab y Abiú, fueron llamados para subir al monte con Moisés y los 70 ancianos (Ex. 24:9). Allí adoraron, comieron y bebieron en comunión celestial.

Cuando Moisés y Josué continuaron subiendo, Moisés dejó a cargo a Aarón y a Hur (Ex. 24:14). Cuando Moisés se demoró en el monte, el pueblo le pidió a Aarón que hiciera algo. “Haznos dioses”, clamaron (Ex. 32:1). El pecado de ellos fue tanto el politeísmo (la adoración a muchos dioses) como la idolatría. Aarón accedió de inmediato e hizo un becerro, y aparentemente lideró a los demás en la adoración.

Hubo otra ocasión en que Aarón obró mal. En Núm. 12, María y él hablaron en contra del  casamiento de Moisés con la mujer cusita (etíope). (Cus era un nombre antiguo que se le daba a la región del Alto Egipto; aprox. la Sudán moderna.) El vínculo entre la mujer cusita y Séfora no es claro. Se han brindado numerosas explicaciones. Algunos creen que Séfora había muerto. Otros sostienen que la relación de Moisés con ella se resintió cuando la envió a su casa (Ex. 18:2). Es probable que Séfora y la mujer cusita hayan sido esposas de Moisés al mismo tiempo. Algunos inclusive han sugerido que Séfora era la mujer cusita. Aunque Séfora era madianita, es probable que  por lo menos una parte de su familia haya sido de Cus. Como sea, Aarón y María (también llamada “Miriam”) tuvieron celos de su hermano menor. En realidad, murmuraron contra Dios (Núm. 12).

Aunque María fue juzgada severamente, no sucedió así con Aarón, quizás debido a que no fue  instigador sino cómplice. Confesó su pecado y rogó pidiendo misericordia hacia María. Cuando Coré, Datán y Abiram se opusieron a Moisés y Aarón, la intercesión de este último detuvo la plaga (Núm. 16). Dios reivindicó el liderazgo de Aarón haciendo que su vara reverdeciera milagrosamente (Núm. 17). Cuando el pueblo clamó pidiendo agua en Cades, en el Desierto de Zin, Aarón se unió al pecado de Moisés al atribuirse a sí mismos el poder del Señor (Núm. 20:7-13). Como consecuencia, a Aarón, al igual que a Moisés, no se le permitió entrar en la Tierra Prometida. Después de 40 años de oficiar como sacerdote, cuando estaban cerca de la frontera de Edom, Moisés llevó a Aarón a la cima del Monte Hor y le pasó las vestiduras a su hijo Eleazar. Aarón murió allí a los 123 años (Núm.  20:23-28). Israel hizo duelo por su primer sumo sacerdote durante 30 días (Núm. 20:29), tal como lo harían poco después por Moisés (Deut. 34:8).

R. Laird Harris, Diccionario Bíblico Ilustrado Holman

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