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Por: John Newton

En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. Juan 16:33

Querido hermano,

¡Bendito sea Dios por las buenas nuevas de un mundo mejor, donde no habrá pecado, angustia ni defecto para siempre!

¡Cómo será cuando el Señor nos convoque a unirnos con aquellos que ahora están cantando ante el trono eterno!

¡Cómo será cuando todos los hijos de Dios que, en diferentes épocas y países han sido dispersados, se junten todos y entren a ese descanso glorioso y eterno provisto para ellos!

 ¡Cómo será cuando no quede ni un solo rastro de pecado o aflicción, ni una sola nota discordante para ser escuchada, nada que perturbe o profane, o que mitigue la
alegría incesante!

Muchos pasos fatigosos hemos dado mientras que el Señor nos estaba atrayendo hacia sí mismo; no obstante, no tendremos que caminar de la manera anterior otra  vez. Algunas dificultades pueden permanecer; con todo, no nos percatamos de cuán pocas son.

Quizás antes de que nos demos cuenta, el Señor pueda acortar nuestro conflicto y decir: «¡Suban acá!» ¡A lo más, no durará mucho tiempo! El que ha estado con nosotros hasta ahora, estará con nosotros hasta el final. ¡Aquel que sabe cómo hacer que nuestros consuelos sobrepasen nuestras mayores aflicciones!

Y cuando lleguemos seguros a casa, no nos quejaremos de lo demasiado que hemos sufrido en el camino. No diremos: «¿Es esto todo lo que obtengo después de tantas angustias?» ¡No! Cuando despertemos en ese mundo glorioso, en un instante nos sentiremos satisfechos con su semejanza. ¡Una visión de Jesús tal como es, inundará nuestros corazones y secará todas nuestras lágrimas!

Considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada (Romanos 8:18).

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Un comentario en «Carta personal a todos los cristianos que sufren – John Newton»

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