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Por: Thomas Brooks

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Romanos 8:28

Bueno es para mí ser afligido, para que aprenda tus estatutos. Salmos 119:71

Así como el boticario hace que un veneno expulse otro veneno, así también Dios puede hacer que el veneno de las aflicciones expulse el veneno del pecado. Todas las aflicciones, dificultades y males que le acontecen al pueblo de Dios obran para su bien; porque Dios usa estas aflicciones para revelar el pecado; prevenir el pecado; hacer amargo el pecado; mortificar el pecado; revivir las gracias decaídas de Sus hijos; ejercitar las gracias de Sus hijos; aumentar las gracias de Sus hijos.

He leído la historia de un tal Pereus, quien, al tratar de asesinar a otro apuñalándolo con un estoque, solo perforó y abrió su absceso; y entonces este hombre que tenía el propósito de matarlo, lo salvó.

Así mismo con todas las aflicciones y dificultades con los que los justos se encuentran: estas sirven para curarlos del absceso del orgullo, o del absceso de la mundanalidad, o del absceso del amor propio, o del absceso de la hipocresía.

Sobre el autor: Teólogo puritano inglés, nació en 1608 y murió el 27 de septiembre de 1680.

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